martes, 17 de diciembre de 2013

Es tarde

Me tuviste pero me fui.
Me fui. Me fui porque quería estar lejos. Lejos de ti.

No quiero tenerte cerca.

A.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Domingo tras domingo...


- ¡Hola!
- Hola Alberto...
- ¿Cómo estás? Te veo distinta, cambiada.
- ¿Me ves mal?
- ¡No! Estás guapísima. Pero tienes una sonrisa diferente.
- Gracias... Yo también te veo distinto.
- ¿Me ves mal?
- ¡No! Estás guapísimo.
- Lo cierto es que.... me alegro mucho de verte Luci. ¿Qué has hecho todo este tiempo? ¡Cuéntame!
- Bien... Dejé la tienda en la que trabajaba, necesitaba un cambio de aires.
- ¿Y qué hiciste?
- Monté una galería de arte y también doy clases de pintura allí. Sabes que era mi pasión...
- Lo sé. Siempre has tenido un don para la pintura. Sabía que antes o después lo harías. Estoy muy orgulloso de ti...
- ¿Y tú? ¿Sigues en la universidad?
- Si. Sigo dando clases. Pero... de verdad, te noto diferente.
- Bueno no sé, supongo... Ha pasado tiempo. ¿Qué haces por aquí?
- En realidad he venido con el deseo de encontrarte. Y se ha cumplido. Quería tomarme un café en "Tass", donde íbamos cada domingo. ¿Te acuerdas? Domingo tras domingo...
- Claro que me acuerdo. La cafetería de los domingos.
- Hoy es domingo.
- Si...
- Tú siempre pedías aquel batido de fresa con color casi fucsia. ¡Siempre me burlaba...! Conseguía que te rieras sin parar....
- Y tu aquel café que me parecía ¡¡repugnante!!.
- Es verdad... al final no conseguí que le cogieras el gusto! ¿Y tú qué haces por aquí?
- Hoy es domingo.
- ¡¡¿¿Has venido aquí por lo mismo que yo?!!! ¡¡No puedo creerlo!!
- Bueno...
- ¡¡Es increíble Luci!! ¿Te das cuenta? Los dos hemos pensado lo mismo después de...¡¡ 1 año!!
- No exactamente...
- ¿Cómo? ¿No exactamente?
- Verás Al, he empezado a salir con un chico.
- ¿Qué? ¡¡¡¡Joder Luci, haber empezado por ahí!!!! ¡¡¿Puedo saber quien es?!!
- ¡¡¡¿Haber empezado por ahi?!!! Eso es lo único que te importa, ¡¿no?!
-  ¡¡Claro que me importa!! Me había ilusionado en un segundo, ¡como un estúpido!
- ¿Cómo un estúpido? ¿Ahora me vienes con ilusión? ¡¿Depués de un año?!
   ¡¡No tienes ni idea!! Estuve 8 meses viniendo domingo tras domingo a esta cafetería! ¡¡¡¡Domingo tras  domingo!!!! Por lo mismo que has venido tu hoy! ¡Pero yo domingo tras domingo! ¡¡¡Durante 8 meses!!! ¡¡No me vengas con historias ahora, Al!! ¡¡¡Me había equivocado, no estás distinto... eres el mismo...!!
- ¿Puedo saber quién es el chico?
- Eso es lo único que te interesa... Pues es el nuevo camarero de la cafetería. 8 meses viniendo... esperando a que vinieras. Y tu silla seguia vacía. Hasta que alguien la ocupó. 8 meses... ¡al final han sido para algo más que echarte de menos día tras día!
 Cuídate mucho, Al. Que te vaya genial. Adiós.

A.

viernes, 23 de agosto de 2013

Castillos de arena

Me gustaría volver a esos momentos. Me gustaría tanto...

La estoy mirando. Está a unos dos metros de mí, en la playa. En el fondo me gustaría ser como ella por un instante.
Jugar y jugar con la arena. Supongo que su mundo es como el de cualquier niño de su edad: jugar, comer, dormir. Recibir besos, más besos.
Y por la noche, sus sueños vendrán precedidos de besos mientras es arropada. Y sus mañanas vendrán precedidas de besos de buenos días. 
Sus únicas preocupaciones imagino que consistirán en qué tendrá de merienda. O si jugará a esto o a aquello.

Ella me mira. Su mirada tiene una fuerza capaz de atravesar muros. Me mira fijamente, tanto que consigue que aparte la mirada unos instantes.
Quizás se esté dando cuenta. Lo dudo. Quién sabe. Quizás ella no quiera crecer y quiera seguir jugando eternamente con la arena. Yo no quería hacerme mayor.

Porque a medida que cumples años vas comprendiendo que la vida no es tan sencilla como parecía.  Te das cuenta de que la vida muchas veces es muy complicada.

Y entonces ya no construyes castillos de arena. Ahora vas echando arena con una pala en un cubo diferente, muy distinto a los cubos con los que jugabas cuando eras pequeño.

Poco a poco la arena irá subiendo hasta llenar el cubo, para poder volcarlo sobre la arena. Lo que construyes no se trata de un castillo,  se trata de tu vida.

Y puedes ir al mar y echar agua. Puedes incluso volcarlo y volver a echar arena. Pero antes o después debes conseguir construir algo definitivo. Intenta que no tenga fisuras. Intenta que no tenga grietas.
Intenta que el viento no lo derrumbe. Hazlo bien.

A.

viernes, 16 de agosto de 2013

2 de la madrugada

2 de la madrugada de una noche más de agosto.  Habitación 213 de un hotel del norte.

Mi cabeza no deja de dar vueltas. Muchas personas, situaciones y pensamientos rondan sin parar. ¿Estoy donde quiero estar? ¿Soy la chica que quería que fuera mi "yo" del pasado?

Me encantaría encontrar ese botón que al pulsarlo hiciera que todo en mi cabeza se ordenara.

Dicen que durmiendo no piensas. Pero ¿y si los pensamientos no dejan dormir?

Buenas noches...

A.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Contra viento y marea

Y cuando estás más tranquila, cuando estás remontando el vuelo, cuando tus alas comienzan a coger fuerza, de pronto llega un viento de esos que arrasan con todo lo que encuentran a su paso. De esos que derriban todo por muy macizos y consistentes que sean los muros.

Pero aunque estos muros se tambaleen un instante, aunque por un momento no resistan la fuerza, iré corriendo a buscar cobijo, un refugio donde poder protegerme de ese viento.

No permitiré que los muros que he levantado y he construido este tiempo ...se desplomen. Ni con un huracán.

A.

miércoles, 26 de junio de 2013

El viento a tu favor


La vida está llena de cosas que no podemos hacer solos, o quizás son cosas que hacemos mejor si alguien nos ayuda. Mira a tu alrededor. Céntrate simplemente en las tareas de casa, por ejemplo: levantar el sofá para pasar el aspirador o doblar unas sábanas de esas grandes de cama de matrimonio.

Siempre he pensado que sin los demás no podríamos vivir. El ser humano tiene necesidades básicas desde que nace: una de ellas es relacionarse con los demás, es un ser sociable. Tenemos necesidad de compartir con alguien lo bueno que nos pasa: una buena noticia, algo que nos ilusiona, que nos hace ser felices. Tenemos necesidad de desahogarnos contando cosas que nos preocupan, cosas que nos entristecen, necesitamos un consejo cuando no sabemos cómo afrontar un problema.

Yo también soy de esas personas que creen en el amor. De aquellas personas que piensan que el amor es uno de los aspectos básicos para vivir: necesitamos querer y sentirnos queridos. Hay muchos tipos de amor: amor de madre, amor de amigo, amor de pareja... Pero en resumen, ese sentimiento nos hace estar vivos.

Hay muchos tipos de parejas: parejas que desde se enamoraron no se han separado nunca y son y serán felices siempre.
Parejas que se enamoraron pero acabarán separándose y perdiendo esa fase de enamoramiento.
Parejas que por miedo a no estar a la altura acaban no estándolo. Parejas que por el miedo atroz a perderse el uno al otro, finalmente acaban perdiéndose el uno al otro.
Parejas a las que la química les une pero no la física. Parejas a las que les une la física pero van perdiendo poco a poco la química. Parejas a las que les une tanto la física como la química.
Parejas que lo fueron todo y ya no son nada. Parejas que no eran nada y ahora lo son todo.

Cuando la pareja se rompe, da igual el motivo, la primera sensación que se suele tener es miedo a estar solo, temor al cambio de vida.
Pero cuando llega ese momento, cuando estás solo, entonces te das cuenta de que cerrar esa puerta te lleva a un lugar mejor. Te permite abrir ventanas a la vida, respirar aire puro. Ventanas sólidas y fuertes al viento, a las tormentas. Ventanas que en días soleados permiten que sientas el calor del sol con más intensidad que nunca.

Y cuando llega el día en el que te das cuenta de esto, ese día se convertirá en uno de los más importantes del resto de tu vida.
Porque es entonces cuando habrás entendido que una de las cosas más importante en la vida es aprender a volar por sí solo.

Y vueles en la dirección que vueles, si tú piensas vas en la dirección correcta, entonces el viento irá a tu favor.

A.

lunes, 27 de mayo de 2013

Hay un final para cada tormenta

"Hay un final para cada tormenta.
Una vez que los árboles han sido arrancados de raíz, una vez que todas las casas han sido destrozadas, el viento se calla, las nubes se marchan, la lluvia parará.
El cielo se despejará en un instante y sólo entonces, en esos momentos tras la tormenta nos damos cuenta de quien fue lo suficientemente fuerte como para sobrevivirla".

Anatomía de Grey

sábado, 27 de abril de 2013

No te lo mereces

No te aferres a lo que te hace daño.  Muchas veces no nos damos cuenta de que estamos en una espiral y no somos conscientes de lo que pasa en realidad. Y nos aferramos a ello.

Aléjate un momento y piensa si estás donde quieres estar.
No dejes pasar un sólo día más sintiéndote así.
No te lo mereces.

A.

miércoles, 3 de abril de 2013

Almohada empapada en lágrimas



Imagino que también te ha pasado a ti. 
Imagino que tú también has pasado uno de esos días o una de esas noches en las que has llorado tanto que la almohada ha terminado empapada en lágrimas.

Noches en las que sólo deseas conseguir dormirte y que la mañana siguiente amanezca como te encantaría que amaneciera. Todo solucionado. Todo en orden. Todo marchando sobre ruedas...
Noches en las que si logras dormirte, si el sueño te vence, te despiertas de pronto por culpa de alguna pesadilla. Y seguramente tengas la cara llena de lágrimas de haber estado llorando mientras dormías.

Días y noches que deseas que acaben y que todo vuelva a ser como esperabas. Como un velero navegando sobre un mar en calma con un día soleado.
Ojalá mañana amanezca soleado. Ojalá mañana yo sea ese velero.

A.

martes, 2 de abril de 2013

Admirables

Hoy he vuelto a ver una de esas parejas. Una de esas parejas que tanto admiro. 
Hoy he visto una pareja de señores mayores, cogidos de la mano, sentados en un banco. Últimamente no paro ver este tipo de parejas.
Una pareja de abuelitos risueños. No hablan entre ellos, y lo poco que se dicen, siempre termina con una sonrisa de los dos. Se miran a los ojos escuchándose atentamente y luego sonríen. Apenas hablan en todo el rato que pasan sentados en aquel banco. Supongo que ya se lo han contado todo, y se conocen tanto, que sobran las palabras.

Ella, le toca la cara y le dice "¡Qué pasa, Antoñito!"
Él le regala una de sus mejores sonrisas y dice: ¡Ay, María! y suelta una carcajada.

Y se pueden pasar horas sentados en aquél banco, felices, tan sólo por el mero hecho de estar juntos.

Me resulta admirable ese amor que se desprende de su relación, después de tantos años juntos.
Siempre he deseado poder vivir una relación así. 

Que cuando pasen muchos años, y estemos llenos de arrugas, nos miremos como el primer día. 


A.

miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Existen las almas gemelas?






¿Existen las almas gemelas?
¿Pueden dos personas estar hechas el uno para el otro? 
Sería maravilloso pensar que tenemos a alguien esperándonos y nosotros esperando por ellos. Sería increíble pensar que hemos encontrado a nuestra alma gemela.
Pero, para los que piensan que no la han encontrado, ¿qué hay de la incertidumbre, de cuándo la encontrarán?
No tengo claro si existen las almas gemelas... Puede que sea cierto eso de que exista ese alguien que está hecho para nosotros. Puede que estemos predestinados. ¿Quién no querría creer en eso? 


En esto juega un papel importante la intuición. ¿Es él o ella mi alma gemela?

La intuición es como una voz interior, nuestro "pepito grillo" que nos dice quién es bueno para nosotros y quien no, a quien debemos sacar de nuestra vida, y quien debe estar en ella. Pero a veces es difícil, porque los enemigos de la intuición son el miedo, la duda, la esperanza, la inseguridad... y es entonces cuando dejamos de escuchar a la intuición.


Puede que sea cierto eso de estar predestinados. O puede ser que deseas que ESA persona, sea tu alma gemela, y que ESA persona también deseee que tú seas su alma gemela, y es entonces cuando ambos lucháis por vuestro amor. 

Por ese amor... de los de... para toda la vida.

A.

jueves, 24 de enero de 2013

Uno de esos días...




Hay días que parecen no acabar. Días en los que querrías haberte quedado debajo de las sábanas durante horas y dormir y dormir y no haberte levantado de la cama. Porque dicen que es una de las maneras de no pensar: dormir.
Pero hay veces que ni durmiendo dejas de pensar. Porque sueñas. Sueños malos, pesadillas. Todo está rondando por tu cabeza una y otra vez. Eso que tanto te preocupa, o que te hace sufrir, está ahi. Una y otra vez. No te da tregua.
Hay días en los que todo es gris. Días en los que no quieres ver a nadie, no quieres ver nada. Días en los que no queremos mirar nada, mucho menos mirar atrás. Días en los que, en los parques parece no haber niños riendo y jugando sin parar, días en los que el cielo parece no tener color. Días en los que las calles están repletas de gente y sin embargo para tí están vacías. Días en los que te quedarías horas y horas en la ducha. El agua que sale de la ducha se mezcla con tus lágrimas, y parece que son más escasas.
Días en los cuales tienes que cumplir con tus obligaciones y las haces como un mero autómata. Te dejas llevar, sin más.
Hay días en los que te encantaría desaparecer.
Hoy es uno de esos días.

A.