- ¡Hola!
- Hola Alberto...
- ¿Cómo estás? Te veo distinta, cambiada.
- ¿Me ves mal?
- ¡No! Estás guapísima. Pero tienes una sonrisa diferente.
- Gracias... Yo también te veo distinto.
- ¿Me ves mal?
- ¡No! Estás guapísimo.
- Lo cierto es que.... me alegro mucho de verte Luci. ¿Qué has hecho todo este tiempo? ¡Cuéntame!
- Bien... Dejé la tienda en la que trabajaba, necesitaba un cambio de aires.
- ¿Y qué hiciste?
- Monté una galería de arte y también doy clases de pintura allí. Sabes que era mi pasión...
- Lo sé. Siempre has tenido un don para la pintura. Sabía que antes o después lo harías. Estoy muy orgulloso de ti...
- ¿Y tú? ¿Sigues en la universidad?
- Si. Sigo dando clases. Pero... de verdad, te noto diferente.
- Bueno no sé, supongo... Ha pasado tiempo. ¿Qué haces por aquí?
- En realidad he venido con el deseo de encontrarte. Y se ha cumplido. Quería tomarme un café en "Tass", donde íbamos cada domingo. ¿Te acuerdas? Domingo tras domingo...
- Claro que me acuerdo. La cafetería de los domingos.
- Hoy es domingo.
- Si...
- Tú siempre pedías aquel batido de fresa con color casi fucsia. ¡Siempre me burlaba...! Conseguía que te rieras sin parar....
- Y tu aquel café que me parecía ¡¡repugnante!!.
- Es verdad... al final no conseguí que le cogieras el gusto! ¿Y tú qué haces por aquí?
- Hoy es domingo.
- ¡¡¿¿Has venido aquí por lo mismo que yo?!!! ¡¡No puedo creerlo!!
- Bueno...
- ¡¡Es increíble Luci!! ¿Te das cuenta? Los dos hemos pensado lo mismo después de...¡¡ 1 año!!
- No exactamente...
- ¿Cómo? ¿No exactamente?
- Verás Al, he empezado a salir con un chico.
- ¿Qué? ¡¡¡¡Joder Luci, haber empezado por ahí!!!! ¡¡¿Puedo saber quien es?!!
- ¡¡¡¿Haber empezado por ahi?!!! Eso es lo único que te importa, ¡¿no?!
- ¡¡Claro que me importa!! Me había ilusionado en un segundo, ¡como un estúpido!
- ¿Cómo un estúpido? ¿Ahora me vienes con ilusión? ¡¿Depués de un año?!
¡¡No tienes ni idea!! Estuve 8 meses viniendo domingo tras domingo a esta cafetería! ¡¡¡¡Domingo tras domingo!!!! Por lo mismo que has venido tu hoy! ¡Pero yo domingo tras domingo! ¡¡¡Durante 8 meses!!! ¡¡No me vengas con historias ahora, Al!! ¡¡¡Me había equivocado, no estás distinto... eres el mismo...!!
- ¿Puedo saber quién es el chico?
- Eso es lo único que te interesa... Pues es el nuevo camarero de la cafetería. 8 meses viniendo... esperando a que vinieras. Y tu silla seguia vacía. Hasta que alguien la ocupó. 8 meses... ¡al final han sido para algo más que echarte de menos día tras día!
Cuídate mucho, Al. Que te vaya genial. Adiós.
A.